Recuerdo de ella su aparecer y desaparecer en la niebla de mi crecimiento. Siempre me dio curiosidad su figura inquieta pero ella estaba del otro lado del muro que yo no podia atravesar: la gente grande. Ella era el hilo que habia en mi casa con el mundo exterior, con ese mundo que no era el barrio y ni siquiera la capital. Yo la imaginaba caminando exoticamente por el mundo con su paso firme, sus opiniones claras. Llegaba a la casa y pasba una tarde entera hablando con mis padres, sobre politica, sobre viajes. Jamas les perdio el paso. Mas tarde descubriria en ella a alguien mas conservador, esa energia puramente racional que mi madre supo siempre tener.
Contaba sobre su vida en Venezuela, en Canada y les daba a mis padres esas cosquillas por ir y mirar la vida (nuestras vidas) en otras tierras. Supe que ella quizo tener hijos (muchos) pero no pudo y asi ha vivido. Supe que mi madre quizo ser doctora (hubiera sido muy buena) pero no lo fue y asi ha vivido. Siempre fantasie qeu sus vidas habian sido un poco entremezcladas, cruzando las ambiciones que cada una tenia para el futuro.
Un dia ella, gran cabellera teniida de colorado y voz firme, llego con la noticia que tenia cancer de mamas y quedo grabado en mi memoria la idea que una mujer puede perder un seno sin perder la vida.
Perdida en Roma
Sobre libros, teatro, calles, cine, poesia...

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