lunes, enero 31, 2005

guardo palabras

las tengo guardadas en una canasta de mimbre. aveces me las como desquiciadamente. espero no morir de indigestion.

historias cercanas

Esta bitacora, esta cadena, este papel que susurra en el viento, comenzo siendo nada mas que un grito desesperado en el vacio. Comenzo siendo una lucha por salir del limbo en el que me encontraba, en una ciudad que supuestamente deberia darte todo para jugar: Roma. Comenzo con un nudo en la garganta y de pronto comenzo a tomar otras formas. Ahora se perfila para tener otro peso en mi vida y con la gente que me rodea (tal vez no fisica pero espiritualmente).
En su viaje por el silencio reinante esta bitacora se asocio con su mejor amigo, con su alma gemela para intentar como siempre seguir cruzando el mismo puente que muchas veces nos separa. Asi surgio entre uno de los enlaces, el vomito visceral.

sábado, enero 29, 2005

Vampiros Vegetarianos



Remedios Varo

Aveces la Gabriela del pasado le juega malas pasadas a la del presente.
La Gabriela del presente se pregunta porque la del pasado puso un despertador 8:30 en la maniana de un sabado....

viernes, enero 28, 2005

Chile 1973 - Programa de Testimonios

Me llamo Pablo Neruda y soy poeta.


Testimonios es un colectivo de radio sin radio que tiene su base en Montevideo. Este programa fue hecho en el 2003 por los 30 anios del golpe de estado chileno. Tiene la voz de Neruda, de Allende....


EXPLICO ALGUNAS COSAS

PREGUNTARÉIS: Y dónde están las lilas?
Y la metafísica cubierta de amapolas?
Y la lluvia que a menudo golpeaba
sus palabras llenándolas
de agujeros y pájaros?

Os voy a contar todo lo que me pasa.

Yo vivía en un barrio
de Madrid, con campanas,
con relojes, con árboles.

Desde allí se veía
el rostro seco de Castilla
como un océano de cuero.
Mi casa era llamada
la casa de las flores, porque por todas partes
estallaban geranios: era
una bella casa
con perros y chiquillos.
Raúl, te acuerdas?
Te acuerdas, Rafael?
Federico, te acuerdas
debajo de la tierra,
te acuerdas de mi casa con balcones en donde
la luz de junio ahogaba flores en tu boca?
Hermano, hermano!
Todo
eran grandes voces, sal de mercaderías,
aglomeraciones de pan palpitante,
mercados de mi barrio de Argüelles con su estatua
como un tintero pálido entre las merluzas:
el aceite llegaba a las cucharas,
un profundo latido
de pies y manos llenaba las calles,
metros, litros, esencia
aguda de la vida,
pescados hacinados,
contextura de techos con sol frío en el cual
la flecha se fatiga,
delirante marfil fino de las patatas,
tomates repetidos hasta el mar.

Y una mañana todo estaba ardiendo
y una mañana las hogueras
salían de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego,
pólvora desde entonces,
y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros,
bandidos con sortijas y duquesas,
bandidos con frailes negros bendiciendo
venían por el cielo a matar niños,
y por las calles la sangre de los niños
corría simplemente, como sangre de niños.

Chacales que el chacal rechazaría,
piedras que el cardo seco mordería escupiendo,
víboras que las víboras odiaran!

Frente a vosotros he visto la sangre
de España levantarse
para ahogaros en una sola ola
de orgullo y de cuchillos!

Generales
traidores:
mirad mi casa muerta,
mirad España rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo
en vez de flores,
pero de cada hueco de España
sale España,
pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos,
pero de cada crimen nacen balas
que os hallarán un día el sitio
del corazón.

Preguntaréis por qué su poesía
no nos habla del sueño, de las hojas,
de los grandes volcanes de su país natal?

Venid a ver la sangre por las calles,
venid a ver
la sangre por las calles,
venid a ver la sangre
por las calles!


miércoles, enero 26, 2005

I love a woman who does not know me



My heart is breaking / I cannot sleep / I love a man / who's afraid of me / he believes if he doesn't / stand guard with a knife / I'll make him my slave / for the rest of his life

Lhasa de Sela

jueves, enero 06, 2005

Yo sé un himno gigante y extraño
que anuncia en la noche del alma una aurora,
y estas páginas son de ese himno
cadencias que el aire dilata en las sombras.

Yo quisiera escribirle, del hombre
domando el rebelde, mezquino idioma,
con palabras que fuesen a un tiempo
suspiros y risas, colores y notas.

Pero en vano es luchar, que no hay cifra
capaz de encerrarle; y apenas, ¡oh, hermosa!,
si, teniendo en mis manos las tuyas,
pudiera, al oído, cantártelo a solas.

Becqer